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martes, 24 de agosto de 2010

ESTAMOS MADURANDO, LA MINGA ES EL CAMINO

Por: Angela Maria Robledo
En estos días, y a propósito del encuentro de la dirigencia nacional del Partido Verde que tuvo lugar durante los días 13 al 15 del presente mes, han circulado distintas versiones periodísticas que buscan reflejar lo allí sucedido, al igual que una serie de comunicaciones cursadas entre los copresidentes del Partido y Sergio Fajardo, líder del Movimiento Compromiso Ciudadano por Colombia. Aunque escritos desde diferentes perspectivas y con propósitos igualmente distintos, los textos que han circulado parecieran coincidir en la idea que el proceso de construcción del Partido, de organización con miras a las elecciones locales que tendrán lugar el año entrante, y a los retos que deberá enfrentar un Partido con vocación de poder y que, como lo señaló Antanas Mockus al cierre de la jornada electoral del pasado 20 de Junio, aspira "a todo", es un proceso que avanza de manera lenta y con muchas dificultades. En palabras de Sergio Fajardo, estaríamos "biches".


Esta nota, dirigida no solo a la dirigencia del Partido sino a los millones de colombianos y colombianas que hicieron parte de esa maravillosa experiencia de movilización ciudadana que constituye la "ola verde", busca aportar algunos elementos de reflexión que contribuyan a ir despejando los interrogantes para ir encontrando el camino que permita consolidar un Partido moderno, ajeno a las viejas y desgastadas prácticas de los partidos tradicionales, esos que se agruparon bajo la denominada "Unidad Nacional", esos que durante ciento sesenta años de monopolio del poder político a nivel nacional, se han mostrado incapaces de construir una sociedad verdaderamente democrática en lo político y lo social.

Como lo expresé hace unas semanas cuando tuvo lugar el encuentro de Compromiso Ciudadano en donde se discutió y aprobó la decisión de ingresar al Partido Verde, el camino no puede ser otro que la minga. Esta institución de origen pre-hispánico, y cuyo nombre se origina en el quechua minka, constituye una antigua tradición de trabajo colectivo con fines de utilidad social, en nuestro caso, la construcción de un Partido Verde que responda de manera efectiva al anhelo de millones de nuestros compatriotas de sacar al país del estado de postración en que se encuentra.

Esa minga, que en el lenguaje político contemporáneo podríamos describir como "celebración de nuestras inter-dependencias", fue el elemento que logró vencer el miedo, la apatía y la desconfianza de millones de colombianos y colombianas, jóvenes, adultos y adultos mayores, hacia la política. En primer lugar, cuando los dirigentes del entonces Partido Verde – Opción Centro, acordaron abrir un espacio para la reconfiguración de su Partido de manera tal que pudiera dar cabida al liderazgo social y político de personas con trayectorias tan distintas como Enrique Peñalosa, Lucho Garzón y Antanas Mockus. El actual Senador y copresidente, Jorge Eduardo Londoño, jugó un papel fundamental en este acto de apertura y generosidad en el cual lo acompañaron sus colegas de dirigencia.

Luego, la ciudadanía asistió maravillada a un espectáculo inédito en la política nacional, y sin antecedentes conocidos en otros sistemas políticos, en el cual tres líderes de talla nacional y con legítimas aspiraciones a convertirse en candidatos presidenciales de la naciente organización, recorrieron de norte a sur y de oriente a occidente la geografía nacional para llevar un mensaje: cualquiera de nosotros puede representar fielmente los principios y propósitos del Partido Verde. Elegido como candidato Antanas Mockus, y elegida también una bancada de Congresistas de la orgullosamente hago parte, se fue levantando esa fuerza social hecha de voluntades que se iban sumando a una campaña como no se había visto en Colombia: hombres y mujeres y, en particular, jóvenes, contribuyendo con su inteligencia y su voluntad a través de tareas que iban desde la elaboración de propuestas para la construcción del programa hasta la elaboración de afiches, camisetas, canciones y la organización de nuevas formas de expresión política como lo son las redes sociales o las puestas en escena en los centros comerciales, en las plazas y calles de nuestras ciudades.

La llegada de Sergio Fajardo como candidato Vicepresidencial trajo consigo el aporte valioso de organización en lo local que el movimiento que él lidera había construido a lo largo de los meses de campaña a todo lo ancho de nuestra hermosa Colombia, y aportó también un equipo maravilloso de personas que se integraron a todos los niveles de la campaña con aquellos que venían de sus otras vertientes. Los muy serios documentos de diagnóstico de la realidad nacional en sus distintos aspectos y de formulación de políticas viables para enfrentarlos se convirtieron en importantes insumos para la construcción del Programa del Partido, expuesto durante la pasada campaña, y que habrá que actualizar y adecuar a los nuevos escenarios políticos, sin perder claro está la esencia en donde radica su fuerza: la legitimidad de los medios que garantiza la legitimidad de los fines.

Una vez elegido el nuevo gobierno, el Partido se ha fijado un derrotero que constituye guía de nuestra acción: la independencia deliberativa, aquella que sin entrar a hacer parte de una coalición mayoritaria que incorpora cerca del 80% de los y las congresistas, no tiene como propósito obstruir las iniciativas del gobierno, sino que está dispuesta a reconocer y acompañar aquellas que considere convenientes para el país, criticando con claridad aquellas que no lo sean, y planteando frente a éstas alternativas realistas que permitan encontrar solución a nuestros múltiples problemas en lo económico, en lo social, en lo político y, de manera muy fuerte, en lo cultural.

Estoy convencida, como lo estamos muchos y muchas, que buena parte del clima de distensión que registra el país en campos como el de las relaciones internacionales o de respeto por la independencia colaborativa entre los poderes públicos, obedece al hecho cada vez más claro de que el gobierno actual incorporó a su discurso, y esperemos que también a su práctica, buena parte de los postulados que el Partido Verde defendió en las pasadas elecciones. La bancada del Partido Verde en el Congreso trabaja también en minga: estudiando conjuntamente los proyectos de ley en curso; aprovechando en común los conocimientos, la experiencia y las destrezas de sus miembros y de los equipos que los acompañan en sus unidades técnicas legislativas; discutiendo con amplitud las posturas a adoptar en relación con los procesos de control político que tienen lugar en el seno del Congreso.

Y también están trabajando en minga los miles de hombres y mujeres, simpatizantes, militantes o amigos de nuestro Partido Verde que se reúnen periódicamente para debatir asuntos de interés público en su localidad o municipio, y esos que están esperando de nosotros, la dirigencia del Partido, que no seamos inferiores a la capacidad de soñar y de hacer que ha caracterizado esta nueva manera de hacer política, capaz de contribuir eficazmente en la construcción de una nueva Colombia en la que todos y todas encontremos la oportunidad de crecer y ser mejores.

Somos un Partido deliberativo, aquí no caben las disciplinas del bolígrafo o de los "jefes naturales" que imperan en otras organizaciones. Argumentos van y vienen, como los que hemos leído en días recientes y los que seguiremos escuchando, y expresando, para bien de nuestra democracia. Sin duda hay y habrá grandes dificultades, grandes obstáculos que vencer a lo largo del camino. Pero tenemos la fuerza para vencerlos y para crecer colectivamente a través del proceso. La actitud abierta, desprevenida, generosa y responsable de los simpatizantes, militantes y líderes hará posible esa alquimia en la que muchas experiencias, expectativas y voces se conjugan para seguir construyendo un camino de esperanza en donde el Partido Verde lidera y canaliza las energías de una ciudadanía en acción. Que no quepa la menor duda: estamos madurando, la minga es el camino.

lunes, 9 de agosto de 2010

QUE LE DA VALOR A TU VIDA ?

La vida no es un juego en el que ganas o pierdes y las victorias alcanzadas te van sumando puntos.

La vida no es un reallity en el que ganarás si logras acumular el mayor número de “amigos “, si sales con muchísima gente, si besas a muchísimas personas, o conoces muchísimos lugares…

El valor a tu vida no se lo dará tu apellido, el dinero de tus padres, o tuyo propio, la marca de tu carro o el barrio en el que vives…

Tu vida no tendrá más valor por usar ropa de marca, un exquisito perfume o tener una cara y cuerpo lindos…

Nada de eso cuenta cuando quieres saber cuánto valor tiene tu vida. El valor de tu vida lo determinará la forma cómo la estés viviendo, y no los bienes materiales que puedas acumular.

El valor de tu vida lo puedes medir según a cuántos les das tu amor y a cuántos dañas, si a tu paso por la vida estás proporcionándole a otros felicidad o tristeza, si para ti la amistad es sagrada y la preservas o, si a la primera oportunidad traicionas la confianza de aquellos que te han entregado todo su cariño…

Tu vida tiene valor según tu compromiso con quienes te rodean, si los cumples o no; si lo que dices o haces es para construir o para destruir; si te esfuerzas por fortalecer lazos o si, por el contrario ignoras a quienes te buscan y te necesitan…

El valor de tu vida es todo eso que llevas dentro de ti y la forma cómo lo usas… Si en tu corazón hay amor y respeto por los demás o si por el contario, te carcomen el odio, el temor y el deseo de venganza.

Estás aquí con un propósito, íntimamente relacionado con quienes están a tu alrededor. De ti depende cumplirlo y darle valor a tu vida, de ti depende entregarte en mayor o menor medida y sentir la satisfacción de estar haciendo aquello para lo cual fuiste traído a este lugar….

miércoles, 4 de agosto de 2010

LA HONESTIDAD

Es actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia es decir, dando a cada quien lo que le corresponde, incluidos nosotros mismos.

Ser honesto es ser real, genuino, auténtico y objetivo acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos.
La honestidad no es sólo franqueza que es la capacidad que tenemos para decir la verdad, sino asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.


NO ES HONESTIDAD…..

La simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.
La Honestidad no es el mero reconocimiento de las emociones , expresar : "así me siento" . Ser honestos implica el análisis de qué tan reales y verdaderos son nuestros sentimientos y el ordenamiento de ellos, buscando el bien de los demás y el propio.
No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconder quien realmente somos", hemos de discernir el momento adecuado y las personas correctas a quienes les mostraremos nuestra intimidad. No podremos asumir una actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera…

Cuando somos honestos, estamos expresando respeto por nosotros mismos y por los demás, al mostrarnos como somos sin escondernos y a la vez, generamos confianza en aquellos que están en contacto con nosotros.

Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea, ya que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria.

Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad.

La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad.

martes, 29 de junio de 2010

"CON LO QUE TENÍAMOS SE HIZO MUCHÍSIMO" - ENTREVISTA A SERGIO FAJARDO





Hola,
Quiero compartir con ustedes la siguiente entrevista de Sergio Fajardo con Cecilia Orozco Tascón para el diario El Espectador
  "Con lo que teníamos, se hizo muchísimo"
Por: Cecilia Orozco Tascón | Elespectador.com 

Sergio Fajardo habla sobre las debilidades de los verdes en la campaña; se refiere a la personalidad de Mockus que no se deja 'libretiar', en contraste con la del Mandatario electo, quien "tenía respuestas (estudiadas) para todo".

Cecilia Orozco Tascón.- Después de un crecimiento vertiginoso de la ola verde vino una caída pronunciada. ¿Le atribuye esa caída a errores de Mockus? 

Sergio Fajardo V.- No tengo la menor duda de que cometimos algunos errores, y note que estoy hablando en plural, porque en esta campaña trabajamos en conjunto. Nuestros errores y la habilidad de los otros jugaron en contra nuestra. El propio Antanas se calificó, con gracia, como el "director del departamento de autogoles". Valga la pena señalar que después de haber trabajado con él, lo defino como una persona inteligente, pero además buena, decente, transparente y cariñosa. Perdimos y lo aceptamos. Estamos en disposición de entenderlo, de aprender de lo que ocurrió y de aplicar lecciones para el futuro. 

C.O.T.- ¿Es cierto que ha habido discusiones internas por estos temas? 

S.F.V.- Por supuesto, hemos tenido discusiones. Pero son nuestras y son internas. Forman parte del ámbito privado y de lo que estamos construyendo. 

C.O.T.- En contra de los pronósticos, según los cuales ustedes bajarían su votación en la segunda vuelta, la mantuvieron e incluso lograron un leve incremento, aun sin alianzas. ¿Cómo lo consiguieron a pesar de que casi todos llegaron corriendo a la campaña de Santos? 

S.F.V.- Hay algo que no se ha destacado lo suficiente: mucha gente se mantuvo firme alrededor de nuestro mensaje y ese hecho no se puede ignorar. Me caí de la bicicleta por la época en que la ola verde estaba en el punto máximo de crecimiento. Empezamos a descender, pero los votantes de la primera vuelta se quedaron con nosotros pese a todo lo que se movió para tratar de 'barrernos'. Aunque la diferencia en la segunda vuelta fue grande, logramos una votación alta con respecto a los pronósticos, como usted señala. Eso tiene que ver con lo que representamos y con nuestro mensaje de anticorrupción y anticlientelismo. 

C.O.T.- ¿Qué van a hacer con ese capital de tres millones y medio de votos? Muchos apuestan a que se diluirá. 

S.F.V.- Olvídese. Eso no va a ocurrir. Ese 'capital' es, simultáneamente, una gran responsabilidad política con las personas que se expresaron por nosotros. El reto que tenemos ahora es ver cómo convertimos esos votos en una voz que se oiga en todo el país. 

C.O.T.- Usted mencionó su accidente, ¿cree que la imagen suya en muletas, sumada a la enfermedad que el candidato verde confesó, dio imagen de debilidad y eso impactó a los entusiastas espontáneos? 

S.F.V.- No lo creo. Antanas había revelado su enfermedad muchos días antes de empezar a descender en las encuestas y mi accidente fue totalmente fortuito. Sí pudo suceder que como yo tenía un papel visible y me lesioné, pasara lo mismo que le pasa a un equipo de fútbol cuando sale uno de sus jugadores: se resiente el trabajo interno. Sin duda, la energía que podía aportar no se vio reflejada, a pesar del esfuerzo que hice. Pero el resultado fue gratificante. 

C.O.T.- ¿Cómo vio los toros desde la barrera? Y con 'toros' me refiero a Santos y a Mockus en los debates. 

S.F.V.- Tuve la oportunidad de observarlos con mucho detenimiento. Sin duda, el fuerte de Antanas no es el escenario de los debates, en el sentido de la inmediatez que se pretende que tenga alguien en las respuestas. Él es un filósofo que piensa en voz alta y que se plantea interrogantes. Eso, que se interpretó como debilidad, no lo es. Quien así piensa, parte de una concepción primaria y anticuada de lo que significa ser fuerte. La fortaleza está en los principios, la convicción, la conciencia y la consistencia. Desde este punto de vista, él es absolutamente sólido. 

C.O.T.- ¿Cómo vio el desempeño de Santos en esas confrontaciones televisadas? 

S.F.V.- Santos estaba bien preparado para ese escenario. Tenía libreto para todo, una estrategia, y respuestas para cada caso. Le doy un ejemplo que me llamo la atención: durante la campaña, Santos siempre se refirió a Antanas con el apelativo de 'profesor'. ¿Recuerda el discurso del domingo de elecciones? Esa noche lo llamó por primera vez 'doctor' Mockus. ¿Por qué pasó de profesor a doctor cuando ya no había competencia?
 
C.O.T.- ¿Cree que era una táctica? 

S.F.V.- Pues al menos siempre tenía un libreto hasta para atacar. Por ejemplo, si Mockus decía que había que luchar contra la corrupción, Santos, en vez de hablar de la corrupción, le preguntaba: "¿nos está diciendo corruptos a todos los que no vamos a votar por usted?", lo cual, por supuesto, Antanas nunca había sugerido. Y como él es una persona tan noble, no contraatacaba. Por eso digo que el clima de los debates no era el propicio para él. 

C.O.T.- Con respeto por el doctor Mockus, debo decirle que la opinión de muchos fue la de que él perdió en los debates porque no tenía suficiente conocimiento del Estado, ¿usted comparte esa apreciación? 

S.F.V.- Varias veces me puse en el papel de Mockus y me pregunte ¿cómo respondería yo?, ¿qué diría? Es claro que tiene que haber una diferencia entre una persona que ha vivido en el Estado desde hace muchos años y una que viene por el camino diferente de la academia, desde la perspectiva de la cultura ciudadana y de la Alcaldía de Bogotá. Pero el hecho de que Santos fuera experto en algunos temas no lo hacía automáticamente mejor para desempeñar el cargo de la Presidencia. Sin embargo, él supo hacer valer esa experiencia y muchas de las preguntas estaban asociadas con sus áreas de trabajo. 

C.O.T.- Los candidatos presidenciales y los políticos, en general, son actores que buscan encantar a su público. ¿Le faltó 'actuar' más a Mockus? 

S.F.V.- En alguno de esos debates Antanas señaló algo que nadie analizó con cuidado. Él contestó, ante una pregunta, que si decía una mentira se le notaba en la cara. Esa es una síntesis de lo que le sucede a él en su interior. Hubiera podido dar las respuestas que estaban en los libretos. Pero como es una persona totalmente honesta, no las usaba, no inventaba ni disimulaba nada. 

C.O.T.- También se ha dicho que a ustedes los tomó por sorpresa el éxito electoral. ¿Eso es verdad? 

S.F.V.- Nuestro movimiento Compromiso Ciudadano tiene un programa y una estructura en todo el país que hemos construido con tiempo. El Partido Verde tuvo éxito sobre la marcha. Ellos fueron construyendo propuestas a partir de las visiones que tenían los tres ex alcaldes y nosotros aportamos nuestras ideas cuando hicimos la alianza. Hay que reconocer que con lo que teníamos, se hizo muchísimo. 

C.O.T. ¿Cuál es el futuro de su movimiento original, Compromiso Ciudadano: continúa solo o se fusiona con los verdes? 

S.F.V.- Compromiso Ciudadano se reúne a finales de julio para hacer una evaluación de las pasadas elecciones y de nuestro desempeño. Vamos a hacer una revisión cuidadosa de los aciertos que tuvimos, de los problemas y expectativas. Tengo que liderar ese proceso y diseñar un camino para que nuestro movimiento entre a formar parte, formalmente, del Partido Verde. Al mismo tiempo, el partido que era una colectividad que sólo entregaba avales, tiene que redefinirse para convertirse en una agrupación política moderna con vocación de poder y con el deseo de prepararse para las elecciones de 2011. 

C.O.T.- ¿Qué piensa del gobierno de unidad nacional que ofrece Juan Manuel Santos? 

S.F.V.- Los puntos del acuerdo de unidad nacional son ambiguos. Tanto, que es muy difícil encontrar a alguien que no esté de acuerdo con lo que se dice ahí. Por ejemplo, se enuncia la lucha contra la corrupción. ¿Quién se va a oponer a eso? Otra cosa es exponer la esencia de la acción que tiene que ver con una lucha frontal contra el clientelismo y con una apuesta decidida por la legalidad en todas sus formas. Como Juan Manuel Santos cuenta con el 80% del Congreso, tendrá un poder enorme. Desde esa perspectiva, va a tener que dar respuesta a las expectativas creadas. Espero que lo haga y que le vaya bien. 

C.O.T.- Santos ha dicho que acogería gustoso en su gobierno algunas propuestas verdes y que trabajaría con ustedes. ¿Si él le ofreciera un ministerio, lo aceptaría? 

S.F.V.- Supongamos que dijera que sí. La gente comentaría inmediatamente que como perdimos, ya nos estamos arrimando al ganador. Si digo que no, dirán que soy arrogante. A mí nadie me ha sugerido nada sobre cargos, pero si ocurriera, mi respuesta sería que nosotros tenemos una tarea pendiente y que si no la hacemos, no estaremos a la altura de quienes votaron por nosotros. 

C.O.T.- A raíz del unanimismo que se ha apoderado de la política, se ha dicho que las bases populares son superiores a sus dirigentes. ¿Cree que los tres millones y medio de votantes verdes fueron superiores al partido? 

S.F.V.- Hay gente que ha tratado de trivializar nuestra experiencia en política. Ser alcalde de Bogotá no es despreciable. Yo fui alcalde de Medellín, recorrí el país durante largos meses, etc. No hay duda de que despertamos una emoción distinta y en política las emociones son muy poderosas. Pero no siempre se gana. Eso no significa que allí se acabe todo. 

C.O.T.- Mockus ha dicho que ustedes le harán "control político" al nuevo gobierno, pero se niega hablar de oposición. ¿Por qué razón tienen temor a esa connotación? 

S.F.V.- Nosotros somos un movimiento independiente y deliberativo. Eso significa que, a partir de nuestros principios, tenemos la capacidad para opinar, para proponer y para construir, sin estar encasillados en una posición previa. Pienso que tenemos que organizar un gabinete en la sombra para analizar las propuestas y proyectos del gobierno y para proponer nuevas fórmulas o hacer críticas. El Polo hará su oposición en el sentido tradicional, y de manera brillante como la hace, por ejemplo, el senador Robledo. Nosotros haremos presencia en la política a nuestra manera. 

C.O.T.- Todos los partidos, salvo unos cuantos de sus dirigentes, adhirieron al ganador. Hasta Petro le propuso acuerdos a Santos. ¿No teme que muelan al Partido Verde por quedarse por fuera? 

S.F.V.- Por el contrario: creo que no ha habido en la historia reciente del país una oportunidad más grande que ésta, para un partido. Es hábil del presidente Santos utilizar el mecanismo de unidad nacional, pero no parece muy razonable que todos estén en el mismo equipo. Nosotros quedamos afuera, con el espacio libre para hacer valer los votos que conseguimos y para lograr que muchas otras personas que expresan, a su manera, su inconformidad con la política tradicional asociada con el clientelismo, miren hacia el Partido Verde. Este es un "papayazo" que tenemos que aprovechar. 

C.O.T.- ¿No teme que ustedes queden otra vez como los cándidos de la política? 

S.F.V.- Cuando se actúa de acuerdo con los principios, se es coherente y consistente, esa conducta se convierte después en la riqueza más grande que se puede tener en política: confianza de los ciudadanos. Hay políticos que consideran que si existen oportunidades, hay que tomarlas, aunque signifique traicionar o acomodarse. Y esa parece ser una actitud muy inteligente. Pero, ¿qué pasa con la opinión de quienes votaron por ellos? Puede que obtener la confianza de la gente sea demorado, pero tiene su recompensa. Se venden votos, se venden líderes, se venden puestos. Pero nadie vende confianza. Ésta se construye y es el patrimonio que no vamos a desperdiciar. 

C.O.T.- Hace apenas un par de días Mockus viajó a Medellín para visitarlo, ¿qué pasó en esa reunión? 

S.F.V.- Estuvimos revisando los resultados de las elecciones y analizando lo sucedido. Hablamos como amigos de lo que sentimos en los momentos de las mayores dificultades. Hicimos un balance y pensamos en nuestras aspiraciones. Quedé muy contento, porque además de la amistad que hemos desarrollado, está la convicción de seguir trabajando, de construir el Partido Verde, de responder a todo lo que aprendimos y de hacer una política moderna. En el mismo sentido se han expresado los antiguos verdes, Peñalosa y Garzón. 

C. O. T.- ¿Cómo va la evolución de las lesiones producidas por su accidente? 

S. F. V.- Ya terminó la séptima semana después de la operación, que para mí han sido eternas. En términos médicos, voy bastante bien. Lo que pasa es que la recuperación es lenta y dolorosa. 

C.O.T.- ¿Qué le enseñó el sufrimiento físico? 

S.F.V.- Me dejó una lección grande: la paciencia. Y he aprendido a escuchar, a ser más respetuoso de las opiniones ajenas y a recordar que este mundo es finito, que la energía se agota y que las fuerzas hay que cuidarlas. Este accidente me hizo más sensible al sufrimiento. 

C.O.T.- ¿Le quedarán secuelas físicas? ¿Podrá volver a montar en bicicleta? 

S.F.V.- Todavía no sé. He ido eliminando incertidumbre tras incertidumbre, miedo tras miedo. Cuando liberaron a los secuestrados hace unos días, yo andaba preocupado porque no sabía si podía volver a montar bicicleta y me preguntaba por qué me había pasado esto. Cuando vi a los liberados me dije que con qué derecho me estaba quejando. 

C. O. T.- ¿Usted volvería a la Alcaldía de Medellín en 2011? 

S. F. V.- En ese aspecto pienso distinto a Mockus y a Peñalosa: me parece que tienen que llegar otras personas con miradas diferentes a la política. No podemos estar todo el tiempo pendientes de un solo individuo. Hay gente que va creciendo y es bueno que haya cambios, que se vean otras caras y que los que los precedimos, juguemos otros roles. No voy a volver a ser candidato a la Alcaldía de Medellín. 

C.O.T.- En cambio parece que hay congestión en la vía a la Alcaldía de Bogotá. Se sabe que a Peñalosa le gustaría volver y no se puede descartar que pase igual con Mockus y Garzón. ¿Las ambiciones podrían romper el naciente Partido Verde? 

S.F.V.- No. Ese capítulo pertenece a la prehistoria política. A mí me hablaban siempre de nuestros egos. No se pudo demostrar de manera más contundente la capacidad de trabajar los cuatro en conjunto y la forma tan leal en que lo hicimos. Es apenas natural que haya aspiraciones, pero para dirimirlas se ponen reglas y unas condiciones que permitan dirimir los asuntos. Mientras todos acatemos las normas, no habrá problema.